Alejandro Corujeira
Buenos Aires, Argentina 1961
Combinando acrílico, lápiz, grafito y acuarela, las líneas de Corujeira ondulan e intersectan sobre campos de color para formar siluetas celulares. Mediante el uso de pintura acrílica de secado lento, diluida y aplicada en capas sucesivas sobre el lienzo, crea formas ingrávidas de color diáfano. Con estos pocos elementos, su obra captura un sentido de movimiento rítmico y palpitante, en un esfuerzo por alcanzar una comunión con el silencio y generar una experiencia de contemplación absoluta para el espectador. En una entrevista con Gabriel Pérez-Barreiro para la Bienal de São Paulo en 2018, explicó la influencia de los músicos John Cage e Iannis Xenakis en la manera en que su trabajo puede leerse como melodías, armonías y ritmos superpuestos sobre el lienzo. Para Corujeira, la abstracción es música, y la música es abstracción. A menudo utiliza una para inspirar a la otra, lo que da lugar a obras meditativas caracterizadas por ritmos calculados con precisión y campos texturales que invitan a una observación minuciosa.
La obra de Corujeira forma parte de numerosas colecciones públicas, entre ellas: el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid; el Blanton Museum of Art, Austin, Texas; el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), Argentina; y la Colección Patricia Phelps de Cisneros, Nueva York. Corujeira fue uno de los ocho artistas comisionados para desarrollar un proyecto individual en la 33ª Bienal de São Paulo en 2018. Su trabajo ha sido incluido en importantes exposiciones dedicadas al arte latinoamericano, como NeoPost en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (2021), Then & Now: Abstraction in Latin American Art, 1950 to Present, Deutsche Bank, Nueva York (2010), y El Taller Torres García: La Escuela del Sur (1991).